no hay resignación.
llevo meses, años podría decir, esperando lentamente a que se haga realidad. lo he visualizado en todas la maneras posibles:
ninguna de esas será y ninguna es hermosa.
tú sí. con esa voz que sacas de no sé qué pulmones.
gracias por querer enseñarme a volar. gracias por esas manos delgadas y veloces. gracias por hacerme saber siempre que soy especial para ti; por enseñarme a creer en lo que soy.
gracias por decirme las cosas desde la primera vez.
no quiero despedirme.
y este color que se ve tan feo, lo dejo tan sólo porque es tu color favorito. no me quiero despedir, bichito.